Conocimiento sobre los hongos
Los hongos forman un reino biológico propio, distinto de plantas y animales. No realizan fotosíntesis ni se desarrollan como los vegetales, ni comparten la estructura ni el metabolismo de los animales. Su forma de crecimiento se basa en redes de micelio que se extienden en el entorno, conectando suelos, árboles y otros organismos.
De los ecosistemas al conocimiento contemporáneo
Este interés se traslada también al ámbito alimentario actual, donde determinadas especies se seleccionan y se trabajan como materias primas para el desarrollo de ingredientes específicos, siempre a partir de procesos de transformación controlados.
Una historia escrita en los textos clásicos
La relación entre los hongos y la cultura china quedó recogida muy pronto en textos escritos. Ya en algunos de los primeros compendios clásicos sobre materias naturales, como el Shénnóng Běncǎo Jīng, compilado entre los siglos I a.C. y II d.C, se describen distintas sustancias de origen vegetal y fúngico, entre ellas el reishi (Ganoderma lucidum), clasificadas y observadas en función de su procedencia y características.
Siglos más tarde, obras de referencia como el Běncǎo Gāngmù (1578), obra del célebre médico Li Shizhen, ampliaron este conocimiento, documentando de forma sistemática el uso, el cultivo y la identificación de numerosas materias primas naturales. En estos textos, los hongos aparecen como una categoría diferenciada, descrita con precisión y atención a su forma, propiedades, crecimiento y entorno.
Este legado escrito revela un interés temprano por los hongos, entendidos como organismos singulares dentro del mundo natural. Estos textos no recogen un conocimiento aislado, sino una tradición continuada de observación, y cultivo de los hongos con fines terapéuticosque ha evolucionado a lo largo de los siglos. Hoy, China es uno de los territorios donde esa herencia histórica convive con sistemas de cultivo y procesos de extracción altamente desarrollados, en los que tradición y tecnología se entrelazan.
Polvo y extracto: dos maneras de trabajar con el hongo
Cuando se utilizan hongos como ingredientes, existen dos enfoques principales:
El polvo de hongo se obtiene mediante la deshidratación y pulverización directa del hongo, manteniendo la materia prima íntegra.
El extracto, en cambio, es el resultado de un proceso de elaboración más técnico y complejo, en el que se emplea una mayor cantidad de materia prima para obtener un ingrediente más concentrado y homogéneo. Este enfoque permite trabajar el hongo de forma más controlada, dando lugar a un ingrediente con características más homogéneas y reproducibles.
La elección entre polvo o extracto depende del nivel de concentración y control que se busque en el ingrediente final.
Análisis, trazabilidad y transparencia
Al tratarse de materias primas de origen biológico, los hongos presentan una variabilidad natural. Por este motivo, el trabajo con extractos requiere sistemas de control que permitan evaluar cada lote de forma individual.
Los extractos se caracterizan mediante análisis de laboratorio que describen su composición real, utilizando técnicas instrumentales avanzadas como LC-MS(Cromatografía líquida-espectrometría de masas) o RMN(Resonancia magnética nuclear). Estos análisis permiten obtener un perfil composicional del extracto y comprobar su coherencia entre lotes.
Como parte de un enfoque de transparencia, esta información analítica puede vincularse a cada producto, facilitando el acceso a datos técnicos y reforzando la trazabilidad del ingrediente.
Una mirada actual sobre los extractos de hongos
Hablar de extractos de hongos hoy implica situarlos en un contexto contemporáneo, donde el conocimiento biológico, los procesos de elaboración y el análisis técnico se combinan. Este enfoque permite trabajar con los hongos respetando su complejidad y entendiendo el extracto como el resultado de un proceso cuidadoso, documentado y reproducible.

